Mitos y Verdades en las Patentes de la Industria Farmacéutica.

La industria farmacéutica se caracteriza por ser una de las más intensas en el desarrollo de innovaciones. La investigación en este sector, por sus implicaciones en la salud humana, es de una duración particularmente larga y sus costos son muy elevados. Se suma a estas exigencias el riesgo de que el esfuerzo de la investigación no se vea coronado por el éxito comercial. Por eso, en este ámbito el sistema de patentes guarda una importancia fundamental.

Por las razones se√Īaladas de ‚Äúduraci√≥n‚ÄĚ, ‚Äúcosto‚ÄĚ y ‚Äúriesgo‚ÄĚ de la investigaci√≥n farmac√©utica, el laboratorio o instituci√≥n que realiza semejante esfuerzo naturalmente tiene inter√©s en obtener el derecho de explotaci√≥n exclusiva de sus desarrollos por un lapso transitorio de tiempo que le confiere la patente. No obstante, ciertos sectores movidos por intereses econ√≥micos procuran desprestigiar al sistema de patentes en el √°rea farmac√©utica a trav√©s de una serie de postulados que carecen de serio sustento.

Para darnos su opinión, haga click en Blog y Comentarios, botón a la derecha de la página.

 

 

Develar falsedades


Para ser m√°s claros, se√Īalamos aqu√≠ algunos ejemplos:

1. El laboratorio ‚Äúinnovador‚ÄĚ no tiene competidores en el √°rea del medicamento patentado, convirti√©ndose en un sujeto con poder de mercado. Conforme esta postura, las patentes permiten a las empresas fijar precios monop√≥licos que derivan en un encarecimiento del precio de los medicamentos. Falso. El sistema de patentes crea solamente el derecho a excluir a terceros de un producto o procedimiento espec√≠fico durante un tiempo determinado. El monopolio, sin embargo, implica la capacidad de excluir a otros de un mercado espec√≠fico. Un √ļnico producto raramente equivale a un mercado. Asimismo, la propiedad de una patente no inhibe a los competidores a seguir investigando para superar el invento patentado. Por otro lado, en escasas oportunidades un medicamento patentado no cuenta con otras alternativas terap√©uticas de dominio p√ļblico para tratar la misma enfermedad. Adicionalmente, cabe se√Īalar que a pesar que los laboratorios de gen√©ricos no invierten en investigaci√≥n y desarrollo, esto no siempre repercute en precios m√°s baratos en la venta de sus medicamentos.

2. Los países en vías desarrollo no cuentan con una sólida industria farmacéutica, pero sí con firmas dedicadas principalmente a la copia o imitación y a la fabricación de genéricos. Todos son sustitutos baratos de las drogas originales. Falso. Dicha afirmación constituye una visión muy simplificada de la realidad. Debe tenerse presente que la situación de los laboratorios no es idéntica en todo el mundo. En países como Argentina, Brasil, México e India existen laboratorios farmacéuticos de similares o genéricos que cuentan con suficiente capacidad competitiva como para impulsar el desarrollo de innovaciones en el área. La  capacidad competitiva de los laboratorios argentinos ha sido reconocida hasta por el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.

3. Las patentes dificultan el acceso de los medicamentos a la poblaci√≥n de bajos recursos, deneg√°ndoles un derecho humano b√°sico como es el de la salud. Falso. No es as√≠. Los productos farmac√©uticos patentados cubren un m√≠nimo segmento del mercado en relaci√≥n con aquellas medicinas que son de dominio p√ļblico. Por lo tanto, resulta insostenible argumentar que la salud resulte afectada por la supuesta dificultad de acceder a un n√ļmero limitado de productos patentados. Por otro lado, existe una multiplicidad de factores que bloquean el adecuado acceso al sistema de salud tales como infraestructura sanitaria inadecuada, la escasez de fondos destinados al sistema de salud, la desacertada distribuci√≥n de dichos fondos, etc. Acusar a las empresas de investigaci√≥n como los sujetos responsables de las falencias del sistema sanitario implica una distorsi√≥n inadmisible de la realidad.

4. Los laboratorios reciben escasos incentivos para realizar inversiones en aquellos medicamentos destinados a tratar enfermedades t√≠picas de las comunidades que viven en los pa√≠ses en v√≠as de desarrollo. Falso. En este sentido resulta pertinente se√Īalar que la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS) en su informe anual ha expresado que jam√°s en la historia de la humanidad se registraron tantas enfermedades nuevas, todo ello potenciado por la globalizaci√≥n. El informe se√Īala que las empresas a√©reas transportan m√°s de 2.000 millones de personas al a√Īo y disparan as√≠ la posibilidad de que infecciones se propaguen de un pa√≠s a otro. La directora general de la OMS Margaret Chan indic√≥ que ‚Äútodos los pa√≠ses son vulnerables‚ÄĚ. Ello indica ‚Äďpor un lado- que la ‚Äúglobalizaci√≥n‚ÄĚ est√° barriendo hasta la distinci√≥n de ‚Äúpa√≠ses ricos‚ÄĚ y ‚Äúpa√≠ses pobres‚ÄĚ en materia de distribuci√≥n de enfermedades. Por otro lado, si bien cabe reconocer que ciertas enfermedades (tuberculosis, sida, malaria, paludismo) pueden afectar a vastos sectores de la poblaci√≥n de escasos recursos econ√≥micos, han sido los laboratorios de investigaci√≥n, y no los de copia o gen√©ricos, los que han dedicado inversiones para tratar estos males.
Patentar vale la pena
En definitiva, la industria de copia de capitales privados distribuida en distintos pa√≠ses que no invierte para innovar sostiene dichos falsos postulados procurando colocarse como defensora de la salud, los bajos costos y por ende del inter√©s p√ļblico cuando, en realidad, su prop√≥sito es obtener una mayor proporci√≥n del mercado de medicamentos a expensas de quienes invierten capital en investigaci√≥n y desarrollo. Son las empresas que realizan este tipo de inversiones quienes contribuyen decisivamente¬† con sus innovaciones a la hora de aportar nuevas y m√°s eficaces herramientas en la lucha contra las enfermedades. La conclusi√≥n necesaria de lo expuesto es que las patentes constituyen el incentivo irremplazable a fin de estimular la obtenci√≥n de nuevos y m√°s eficaces medicamentos para el tratamiento de las diversas enfermedades redundando, en consecuencia, en el beneficio de toda la comunidad.

Escrito por: Daniel R. Zuccherino-Carlos O.Mitelman

 
CEDIQUIFA


Reconocer, distinguir y alentar la Investigación
CEDIEDUCA
Por el avance del conocimiento
ASDIN.
CAESPO
Comité Argentino de Educación para la Salud de la Población
CIMO