CONICET: 93 SOLICITUDES DE PATENTES EN 2013

Aunque el país todavía tiene pendiente lograr una mejora sustancial de las patentes, los científicos admiten condiciones de trabajo más favorables. Fuente Sebastián Heredia, La Nación, 8 Marzo, 2015

De acuerdo con las estad√≠sticas de la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, en 2013 se patentaron 80 resultados de investigaci√≥n de cient√≠ficos argentinos, marcando una tendencia de crecimiento desde 2008, aunque dentro de un rango relativamente constante desde el 2000. El organismo norteamericano elabor√≥ un ranking de cantidad de patentes por pa√≠s (1989-2013) que sit√ļa a la Argentina en el puesto 34 sobre un total de 175 pa√≠ses, y en tercer lugar a nivel latinoamericano detr√°s de Brasil (3056) y M√©xico (2089). Las patentes se registran sobre todo en drogas y compuestos farmac√©uticos, aplicaciones para cirug√≠as, semillas, organismos celulares vivos y seguridad inform√°tica.

El Conicet informa en su sitio web que en 2013 solicit√≥ un total de 93 patentes, superando las marcas del 2011 (67) y el 2012 (86). A trav√©s de la Direcci√≥n de Vinculaci√≥n se realiza el tr√°mite de las patentes de invenciones del personal cient√≠fico ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que es el ente regulador. Estas patentes son luego ofrecidas a empresas para que utilicen la tecnolog√≠a patentada a trav√©s de un convenio de licencia, por el cual se establece que los autores de la investigaci√≥n participen de los beneficios econ√≥micos. "Las patentes sirven para proteger a una innovaci√≥n otorgando un derecho exclusivo de explotaci√≥n legal por el plazo de 20 a√Īos, evitando su utilizaci√≥n por terceros. Vencido ese plazo, la patente entra en dominio p√ļblico, lo cual habilita que con ese conocimiento se siga innovando", explica Mat√≠as Leguer, abogado especialista en propiedad intelectual e industrial.

"...Seg√ļn las estad√≠sticas del propio Conicet, en el per√≠odo comprendido entre 1983 y 2002, el sistema contaba con un promedio de 2000 becarios, mientras que en la actualidad esa cifra trep√≥ a los 9000. Tambi√©n se pas√≥ de un promedio constante de 200 doctores recibidos por a√Īo a 1100 en el a√Īo 2014. El estipendio de las becas tambi√©n recibi√≥ terapia de shock en 2004, cuando pas√≥ de 400 pesos a 1000 pesos, que es equivalente en t√©rminos reales a los 9000 pesos y monedas que un becario radicado en Capital Federal recibe todos los meses para sostener sus investigaciones.

Siguen en tela de juicio los mecanismos de transparencia del sistema, la conformaci√≥n de las autoridades y los criterios de evaluaci√≥n. Cap√≠tulo aparte, la discusi√≥n acerca de los derechos laborales de los becarios, que es el asunto m√°s urticante y generador de conflictos. M√°s all√° de ciertas demandas insatisfechas, todos coinciden en que el piso de las discusiones se ubica varios pelda√Īos m√°s arriba, empezando por el lugar de mayor reconocimiento que ocupa el cient√≠fico en la sociedad. "Cuando yo me inici√© como investigadora hab√≠a un desconocimiento social general sobre lo que hac√≠a un investigador, el famoso "para qu√© sirve", adem√°s de un reconocimiento econ√≥mico muy pobre a nivel institucional", se√Īala Laura L√≥pez Greco, directora del Instituto de Biodiversidad y Biolog√≠a Experimental y Aplicada (Ibbea) del Conicet UBA. "Las palabras "cient√≠fico", "investigador", incluso "Conicet" ya dejaron de ser palabras raras socialmente y hay un importante n√ļmero de personas que est√° empezando a saber qu√© hace un cient√≠fico", completa.

Si bien en los √ļltimos a√Īos hubo un amesetamiento en la cantidad de becas otorgadas por el Conicet, visto en t√©rminos hist√≥ricos la cantidad de becas sigue en niveles destacables. Para 2015, est√° previsto que el instituto adjudique 1570 becas doctorales, de las cuales 1250 surgir√°n de la convocatoria general, 50 ser√°n cofinanciadas con aportes privados y 270 tendr√°n como destino la finalizaci√≥n del doctorado. Las becas posdoctorales no correr√°n la misma suerte y sufrir√°n un recorte: de 1211 en 2014 a 1030 para el corriente a√Īo.

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El crecimiento de la cantidad de becas no implica necesariamente un aumento de las posibilidades de √©xito, ya que cada a√Īo m√°s j√≥venes engrosan la lista de postulantes y la competencia se vuelve m√°s ruda. Hay una marcada diferencia entre las disciplinas de las ciencias sociales y las llamadas ciencias "duras". En las disciplinas human√≠sticas, la cantidad de presentaciones para una cantidad similar de becas con respecto a las otras tres √°reas de conocimiento ("Ciencias Agrarias, de la Ingenier√≠a y Materiales", "Ciencias Exactas y Naturales" y "Ciencias Biol√≥gicas y de la Salud") es muy superior, lo cual trae como resultado que la competencia sea m√°s exigente para los investigadores sociales, donde la l√≠nea de corte del puntaje necesario para obtener la beca escala por encima del umbral de los 90 puntos sobre 100. Concretamente, el a√Īo pasado se registraron 971 presentaciones a beca doctoral en Ciencias Sociales y s√≥lo 316 postulantes lograron su cometido (32,5%). La contracara fueron las Ciencias Exactas y Naturales: de 412 postulaciones, prosperaron 378 (91,7%).

"Por un lado tenemos oportunidades de formación doctoral como nunca antes en la historia, y eso es sumamente positivo. Pero a medida que vas avanzando, te encontrás con que los que quedan afuera no son investigadores a los que no les da la vara. Son personas con un puntaje que es de excelencia", advierte la socióloga y becaria doctoral del Conicet Marina Ollari.

Sergio Friedemann, polit√≥logo y becario doctoral en el Instituto de Investigaciones Gino Germani, no evita la pol√©mica y toma partido: "Yo prefiero que el Estado siga dando becas doctorales aunque despu√©s no sea posible para el Conicet absorber a todos los doctores. Podemos ingresar a las universidades nacionales como docentes o en otro tipo de labor que no sea la carrera de investigador. A mucha gente le parece que es poco que le hayan pagado cinco a√Īos para formarse, y no es una pol√≠tica que estuvo siempre en la historia argentina. S√≠ me parece que habr√≠a que eliminar el l√≠mite de edad para ingresar a carrera".

¬ŅLos becarios son trabajadores? No debe haber ninguna persona en el Conicet que al menos una vez no se haya formulado esa pregunta. La respuesta a este interrogante, que remite a una discusi√≥n de vieja data, no est√° exenta de consecuencias, ya que sea cual fuere, dispara dos posiciones bien diferenciadas. De un lado del cuadril√°tero, quienes sostienen que "una beca es una beca" y nada m√°s que eso, es decir, una oportunidad para formarse y recibir un sueldo del Estado durante cinco a√Īos, lo cual debe considerarse como un valor en s√≠ mismo.

En este grupo se encuentra Pablo Pazos: "Cuando te otorgan una beca, no te están diciendo que te dan un trabajo, sino una beca. Es algo que vos aceptaste al momento de concursar". En la vereda de enfrente, quienes argumentan que la dedicación full time del becario es razón sobrada para que se le reconozcan derechos laborales, como aportes jubilatorios y aguinaldo.

Pocas patentes

Una forma de dar cuenta de la aplicación tecnológica-industrial de los resultados de la investigación científica en determinadas áreas del conocimiento (como la medicina, la biología genética o la física cuántica) es analizar la cantidad de licencias generadas.

De acuerdo con las estad√≠sticas de la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, en 2013 se patentaron 80 resultados de investigaci√≥n de cient√≠ficos argentinos, marcando una tendencia de crecimiento desde 2008, aunque dentro de un rango relativamente constante desde el 2000. El organismo norteamericano elabor√≥ un ranking de cantidad de patentes por pa√≠s (1989-2013) que sit√ļa a la Argentina en el puesto 34 sobre un total de 175 pa√≠ses, y en tercer lugar a nivel latinoamericano detr√°s de Brasil (3056) y M√©xico (2089). Las patentes se registran sobre todo en drogas y compuestos farmac√©uticos, aplicaciones para cirug√≠as, semillas, organismos celulares vivos y seguridad inform√°tica.

Un art√≠culo de la Fundaci√≥n InnovaT se√Īala al Conicet como el principal solicitante de patentes cient√≠fico-tecnol√≥gicas con un 50% sobre el total de solicitudes en el periodo 2001

2010. No obstante, muchas de las dem√°s solicitudes corresponden a firmas del exterior, que patentan en la Argentina productos extranjeros que comercializar√°n en nuestro mercado.

El Conicet informa en su sitio web que en 2013 solicit√≥ un total de 93 patentes, superando las marcas del 2011 (67) y el 2012 (86). A trav√©s de la Direcci√≥n de Vinculaci√≥n se realiza el tr√°mite de las patentes de invenciones del personal cient√≠fico ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que es el ente regulador. Estas patentes son luego ofrecidas a empresas para que utilicen la tecnolog√≠a patentada a trav√©s de un convenio de licencia, por el cual se establece que los autores de la investigaci√≥n participen de los beneficios econ√≥micos. "Las patentes sirven para proteger a una innovaci√≥n otorgando un derecho exclusivo de explotaci√≥n legal por el plazo de 20 a√Īos, evitando su utilizaci√≥n por terceros. Vencido ese plazo, la patente entra en dominio p√ļblico, lo cual habilita que con ese conocimiento se siga innovando", explica Mat√≠as Leguer, abogado especialista en propiedad intelectual e industrial

LEER LA VERSION COMPLETA EN LA NACION DEL 8 DE MARZO DE 2015. EL ARTICULO ES DE SEBASTIAN HEREDIA

 
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