La terapia génica, la idea de modificar el ADN de una persona para tratar la enfermedad, representa un cambio importante en la medicina. En lugar de simplemente tratar síntomas como la gran mayoría de los medicamentos en el mercado, la terapia genética tiene como objetivo corregir la causa genética subyacente de una enfermedad. Letras defectuosas en el genoma humano pueden ser editadas y reemplazadas por otras sanas. Se espera que el supresor de tumores y la terapia genética en contra de las tendencia suicidas se encuentran entre los segmentos de mayor crecimiento en el mercado de la terapia génica. La terapia implica la introducción de nuevos genes en las células tumorales que ayudan a destruir las células tumorales sin afectar a las células sanas vecinas.

Ciertas infecciones se utilizan con frecuencia como vectores ya que pueden transmitir la nueva cualidad al contaminar la célula. Las infecciones se ajustan para que no puedan causar enfermedades cuando se utilizan como parte de las personas. Algunos tipos de infección, por ejemplo, retrovirus, incorporan su material hereditario (que cuenta con la nueva cualidad que necesita el paciente) en un cromosoma en la célula humana.

SIN EMBARGO, estas técnicas en experimentación no están exentas de riesgos y deben utilizarse con sumo cuidado porque también pueden producir cambios en otras áreas no especificadas.